Comparación de los métodos de analgesia regional preoperatoria más eficaces, seguros y reproducibles en adultos mayores con fractura de cadera en Costa Rica, para crear un protocolo estandarizado

 

Guardado en:
Detalles Bibliográficos
Autor: Monge Villalobos, Alexandre
Formato: tesis de maestría
Fecha de Publicación:2026
Descripción:La fractura de cadera en adultos mayores sigue siendo una de las principales causas de hospitalización y pérdida de independencia, además de que aumenta el riesgo de institucionalización y hasta la mortalidad. Este problema se hace cada vez más evidente conforme la población envejece. Las proyecciones lo confirman: la incidencia mundial podría subir de 1,7 millones de casos por año en 1990 a más de 6 millones por año para el año 2050. Esto se debe, sobre todo, a la fragilidad ósea, la sarcopenia y al riesgo aumentado de caídas en personas adultas mayores (Cooper et al., 1992; Kanis et al., 1997). En Costa Rica la situación refleja estos datos: la mortalidad intrahospitalaria se sitúa entre el 18 % y el 22 %, con estancias hospitalarias de 11 días en promedio (Sancho-Rojas & Arguedas-Chaverri, 2000). El dolor fuerte que causan estas fracturas no solo limita el movimiento, sino que, si no se controla adecuadamente desde el inicio, puede traer complicaciones serias como delirio, infecciones, inmovilización prolongada y pérdida de funcionalidad, lo que afecta el pronóstico del paciente. En los pacientes con múltiples comorbilidades asociadas, un inadecuado control del dolor puede incluso provocar complicaciones mayores, como taquicardia, hipertensión y problemas respiratorios (Morrison et al., 2003; Uppalapati & Thornton, 2024). En los últimos años se ha visto que la analgesia regional tiene ventajas claras sobre el uso exclusivo de analgésicos sistémicos. Bloqueos como el bloqueo del nervio femoral (FNB), el bloqueo del plano de la fascia ilíaca (FICB), tanto en su variante infra como suprainguinal, y el bloqueo pericapsular (PENG) se han convertido en opciones muy efectivas. Estas técnicas no solo reducen el uso de opioides, sino que además disminuyen el riesgo de delirio postoperatorio, mejoran la función respiratoria y facilitan la movilización temprana del paciente (Neal et al., 2018; Zhou et al., 2023). Entre estas opciones de analgesia regional, el bloqueo PENG sobresale actualmente: un metaanálisis reciente mostró que ayuda a reducir de manera considerable el dolor durante la colocación de anestesia espinal y acelera la recuperación para retomar la deambulación (Li et al., 2023). A pesar de la vasta evidencia, en Costa Rica todavía no existe un protocolo nacional que unifique cómo aplicar estas técnicas. Actualmente cada hospital maneja el tema de manera diferente, según los recursos que tiene, la experiencia del equipo y, en muchos casos, dependiendo de cuánto se retrasan las cirugías por la saturación del sistema (Sancho-Rojas & Arguedas-Chaverri, 2000). Debido a esto, es urgente crear un protocolo que unifique criterios y asegure que el manejo analgésico regional sea seguro, eficaz y aplicable a nuestro entorno. Hacer una comparación clara entre FNB, FICB (en sus dos variantes) y PENG permitirá entender cuál técnica ofrece el mejor equilibrio entre eficacia, seguridad, preservación de la función motora y facilidad técnica (Neal et al., 2018; Zhou et al., 2023). Tener un protocolo adaptado a la realidad costarricense no solo reduciría las diferencias entre hospitales, sino que también mejoraría los resultados clínicos y optimizaría el uso de recursos en salud (Sancho-Rojas & Arguedas Chaverri, 2000; Uppalapati & Thornton, 2024). En resumen, estandarizar el manejo del dolor en fracturas de cadera es un paso necesario para lograr una atención anestésica más equitativa, segura y eficiente para esta población vulnerable
País:Kérwá
Institución:Universidad de Costa Rica
Repositorio:Kérwá
Lenguaje:Español
OAI Identifier:oai:kerwa.ucr.ac.cr:10669/104705
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/10669/104705
Palabra clave:Política de la salud
Tratamiento médico
Servicio de salud
Personal médico
Rehabilitación médica